En 1995, vendimos todo el ganado e iniciamos la reforestación de 60 hectáreas con 50,000 árboles nativos (liquidámbares, encinos, nogales, fresnos y hayas). El resto de los potreros se abandonaron para permitir la regeneración natural. El «Corazón de Las Cañadas» (40 ha de bosque de niebla) se convirtió en el epicentro de dispersión de semillas por fauna local, impulsando la recuperación ecológica.
«La restauración ecológica fue lo más fácil. Restaurarnos nosotros por dentro y nuestras acciones diarias para lograr una vida sostenible aún nos tiene muy ocupados» (Ricardo Romero, marzo, 2008).