Destinamos 30 ha a la producción orgánica de leche, inicialmente vendida en Huatusco y luego transformada en queso y yogurt para el mercado de la Ciudad de México. Este modelo era insostenible:

  • Pérdida de nutrientes: Exportábamos nutrientes del suelo al vender productos fuera del sistema.
  • Injusticia alimentaria: Mientras consumidores urbanos accedían a alimentos sanos, nuestro equipo consumía productos industrializados.
  • Uso inequitativo de la tierra: Las mejores tierras se destinaban a producción comercial, no a seguridad alimentaria local. En 2007, rediseñamos el sistema, redujimos el hato ganadero y destinamos tierras al autoconsumo de maíz y frijol para la cooperativa.