Tras vender el ganado, destinamos parte del predio al ecoturismo para generar empleos y compartir nuestra producción orgánica y conservación del bosque. Sin embargo, tras 10 años, notamos que los visitantes solo tenían un acercamiento superficial sin cambios profundos en su estilo de vida, lo que nos llevó a redirigir esfuerzos hacia cursos para personas comprometidas con transformaciones reales.